miércoles, 26 de agosto de 2009

Andrés

Andrés:
Andrés es un chico de quince años que su etapa de escolarización la comenzó más tarde que el resto de los niños debido a su interés por acompañar a su padre a su trabajo de vendedor ambulante. Empezó a ir al colegio con siete años algo que le dejó retrasado con respecto al resto de sus compañeros/as, por lo que tuvo que quedarse un cierto tiempo en parvulario hasta que alcanzó el nivel estimado y le pasaron al curso que le correspondía. Esto es algo que pensamos pudo afectar a su interés por los estudios, ya que es necesario que los niños/as a esa edad se encuentren en el colegio. En ello podemos observar como no los servicios sociales no pusieron mucho interés en un principio en el caso de Andrés cuando es imprescindible acudir al colegio con dicha edad. En cuanto al nivel que se le exigía cuando ingreso en el centro, este no era el adecuado pero, ¿de quién puede considerarse culpable de ello? ¿la familia o los servicios sociales?. En nuestra opinión los culpables son ambos, desconocemos el nivel cultural de la familia pero entendemos por otro lado que una familia que deja que su hijo no acuda al colegio por el simple hecho de que prefiera acudir con su padre a trabajar no es consciente dela necesidad de que sea educado en un centro. Pero debemos señalar que los servicios sociales deben de estar al tanto de todos aquellos niños/as que a dicha edad aún no se encuentren escolarizados, sobre todo teniendo en cuanta la inminente necesidad de educación que los niños/as a esta edad tienen. Es por ello por lo que deseamos destacar la etapa de parvulario que le hicieron pasar a este chico con una edad de siete años, algo que no le correspondía ni por edad ni por conocimientos. Los recursos que el centro podría haber llevado a cabo para que el chico alcanzase el nivel podrían haber sido diversos, sin llegar a excluirle del resto de los compañeros/as de su edad. Él por el contrario nunca se quejó y continuó estudiando, e incluso llevo a cabo algún taller ocupacional.

Cuando cumplió los quince años, conoció a una chica con la que un mes más tarde se casó. Al ser tan joven, su familia, en un principio se negó a ello, pero tras ver sus ganas imaginamos que cedieron, aunque él no lo concreta directamente. Pero debemos entender que al tratarse de un menor sus padres debieron de firmar el permiso que le concediera la oportunidad de hacerlo. Casi dos años después fue padre por primera vez, con diecisiete años. Esto le hizo madurar de golpe y porrazo, es decir, tuvo que comenzar a buscarse la vida, ya no solo para poder subsistir él y su mujer, sino también su hijo. Es por ello por lo que comenzó a acompañar a uno de sus tíos en busca de cobre, algo que como sabemos no aporta demasiados beneficios, pero lo justo para poder comer y salir a adelante. Por otro lado continuó con sus hurtos, y aunque la mujer era conocedora de ellos antes de casarse con él, no estaba demasiado de acuerdo con ellos. En nuestra opinión, su mujer aun sin estar de acuerdo con el estilo de vida que su marido llevaba a cabo, sabía que necesitaban dinero y más en aquella situación en la cual acababan de tener un bebe, lo cual conlleva una serie de gastos que no puedes eludir. Consideramos que el robo no es una de las mejores maneras de ganarse la vida pero también es cierto que si te mueres de hambre no podrás intentar ganarte la vida de una manera mejor, por lo que ni lo defendemos ni lo apoyamos simplemente creemos que el estado en estos casos debería proporcionar las ayudas pertinentes para que las personas no acabasen teniendo que llevar a cabo acciones ilegales tales como estas. Sabemos que en aquella época no existían tantas ayudas como hoy día existen pero cuando una familia acaba de tener un bebe y se encuentran en el desempleo debería ser obligatorio proporcionarle algún tipo de recurso que les permitiese subsistir de manera honrada y no teniendo que llevarles a cometer actos delictivos.

Una de las más graves consecuencia de llevar este tipo de vida es la cárcel o el reformatorio, aunque también existen otras menos graves tales como que te pillen y tengas que dormir en los calabozos. Esto le ocurrió a Andrés un día que iba con su tío y tras romper el cristal de un coche y llevarse toda la ropa que en su interior encontraron fueron detenidos como supuestos ladrones. Tuvieron que dormir en los calabozos esperando que al día siguiente les llevasen a los juzgados donde deberían testificar contra los cargos que se les imputaban. En esta ocasión Andrés salió airoso de la situación, pero tal y como él mismo nos relata fue una de esas experiencia que te marcan, por el trato de delincuentes peligrosos que se les dio. ¿Debemos estar de acuerdo con el trato que los policía dan a sus detenidos en todos los casos?. Todos conocemos diferentes casos en los que los detenidos han sufrido algún tipo de abuso de autoridad por parte de los policías, algo que actualmente está penado, aunque no en todos los casos es de este modo ya que en más de una ocasión estos hecho no salen a la luz de modo que quedan impunes. Pero también sabemos que cuando un agente detiene a alguien como supuesto sospechoso, este no sabe como puede reaccionar el individuo por lo que debe tomar las precauciones necesarios, dejando a un lado el motivo por el que haya sido detenido. En nuestra opinión es necesario tratar a los detenidos en función del delito por el que haya sido detenido, por ejemplo no es lo mismo una persona que ha sido detenida por matar a su esposa, lo cual puede ser un peligro para la sociedad, que una persona que ha sido detenida por robar un montón de ropa. También es cierto que el trato que recibió Andrés dentro de la comisaria es algo degradante pero también necesario, aunque si lo comparamos con todos aquellos casos que han salido a la luz en los noticiarios o que simplemente conocemos por allegados no se asemejan siquiera con el vivido por Andrés.

Pero como decíamos antes, la peor consecuencia es que te pillen y acabes en la cárcel, pero ¿y que te culpen de algo que no has hecho y que por ello acabes en el reformatorio?. Esto es lo que le ocurrió a Andrés. Una noche su tío violó a una chica, la cual al reconocer al culpable, culpó a Andrés de los hechos, por lo que fue condenado. Cuando esto ocurrió, Andrés negó rotundamente haber tenido nada que ver con lo ocurrido, pero incluso su propio familia no quiso creerle. No podemos saber a ciencia cierta si lo que el relata es lo cierto o lo que dictaminó la jueza el lo correcto, pero en cualquier caso debemos poner en tela de juicio cualquier tipo de decisión que se haya tomado sin llegar a realizar las pruebas necesarias para condenar a una persona por violación. Por ejemplo algo que nos falla en la historia es que no se llevasen a cabo las pruebas de ADN que se deben procesar en estos casos, las cuales inculparían al verdadero responsable. ¿Cómo puede culparse a una personas de los hechos acaecidos con el simple testimonio de una persona? Tal y como nos relata Andrés en su historia, en el juicio se inculpó tan sólo con los testimonios de su tío y de la mujer que fue violada. Él se negó a aceptar todo aquellos de los que se le acusaba, pero tras hablar en varias ocasiones con su abogado que le aseguró que si se declaraba culpable le caerían menos años de condena, Andrés se autoinculpó de lo hechos, algo que no le hizo del todo bien ya que la condena continuó siendo la misma. En nuestra opinión, este tipo de hechos deberían ser también condenables, ya que un abogado no debe infundir esperanzas a su acusado cuando no las hay, algo que ocurrió en este caso, ya que esto provoca un sentimiento de frustración en el individuo que acaba siendo transformado en ira en contra de la persona que debió defender su derechos, creyendo que este es el culpable aunque esto no sea de este modo, ya que la condena es firmada por el juez/a, aunque el abogado es el que debe llegar a un acuerdo. Pero también debemos tener en cuenta que si finalmente Andrés fue condenado, algo realmente debió ocurrir aquella noche, ya que verdaderamente los casos en los que la justicia se equivocado son menores que en aquellos a los que han condenado por delitos que realmente han cometido.

El paso de Andrés por la cárcel de la Trinidad fue una experiencia terrible, tal y como él nos la describe. En ella se encuentra con numerosas personas que han cometido delitos muy graves, algo que le hace no fiarse de nadie e incluso llegando a pensar en suicidarse en varias ocasiones. Tras ello acude al reformatorio, del cual nos relata diferentes situaciones violentas que se viven dentro del centro sin motivo aparente, pero como ya hemos dicho antes no sabemos si realmente han ocurrido del modo en que cuenta. Algo que sí nos ha llamado la atención es la cantidad de drogas que dentro del centro se consumen, ya que al encontrar en un lugar tan vigilado, es complicado tanto conseguirla como consumirlas. En nuestra opinión sería necesario aumentar la vigilancia en cuanto a este tipo de sustancias se refiere dentro, tanto de las cárceles como de los reformatorios, ya que es por ello por lo que en muchas ocasiones muchos internos acaban convirtiéndose en toxicómanos cuando salen de ellos o mientras se encuentran dentro. Ya no es sólo por el hecho de que puedan convertirse en toxicómanos sino también por la seguridad del resto de los internos, ya que dependiendo de qué tipo de drogas se consuman los efectos pueden ser más graves que otros, y aunque como Andrés nos dice, hay algunos que son más coherentes y saben que no deben tomar para no llegar a ver alucinaciones, pero otros no son capaces de pensar así y si no tienen a nadie que les controle pueden llegar a convertirse en un serio problema para el resto de los compañeros/as.

Antes hablábamos del poco apoyo que recibe Andrés por parte de su familia cuando se enteran de los ocurrido, aunque más tarde acaban apoyándole. Pero cuando este ingresa en prisión la que sufre este rechazo es la mujer de Andrés. Ellos antes de que ocurriese todo esto vivían juntos en su casa, pero se supone que cuando él entra preso, su mujer debería irse a vivir con los padres de él, pero en esta ocasión ella se niega a hacerlo por lo que continua viviendo sola o en casa de sus padres en vez de con sus suegro. Esto provoca en los padres de Andrés un rechazo hacia su nuera, algo que dentro del reformatorio tiene muy preocupado a Andrés, ya que sabe que esta situación está provocada por el hecho de encontrarse dentro. En nuestra opinión las creencia y las tradiciones son importantes en la vida de las personas, ya que son ellas también las que te forman como persona y te ayudan a crearte tus propios principios, pero al igual que te ayudan a crecer muchas veces te impiden desarrollarte como persona. Consideramos que es correcto por parte de los padres de él que quieran que su nuera se vaya a vivir con ellos, considerando que si su hijo ya no puede hacerse cargo de su familia ellos se harán cargo de ella mientras él se encuentre en el reformatorio. Pero también han de tener en cuenta los principios y necesidades de su mujer, y si ella prefiere quedarse en su casa cuidando ella de sus hijos, no creemos que sea motivo alguno de rechazo, ya que no se considera un desprecio sino que simplemente no desea ser una carga para sus suegros y que prefiere sacar ella a su hijo adelante. Además no sólo hay que tener en cuenta la situación que ella está viviendo fuera, sino también la situación de impotencia por la que está pasando Andrés dentro del reformatorio donde no puede hacer nada.

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